Psicología 9 min de lectura

Las 5 fases del duelo: cómo se viven y cuánto duran

- Redacción de Portal Funerario Redacción de Portal Funerario
Las 5 fases del duelo: cómo se viven y cuánto duran

Las cinco fases del duelo más conocidas son negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Proceden del trabajo de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, pero hoy no se consideran una secuencia obligatoria que todas las personas deban atravesar después de un fallecimiento.

Una persona puede reconocer algunas de estas experiencias y no otras, sentir varias a la vez, volver a una reacción que parecía superada o vivir el duelo de una manera completamente diferente. Tampoco existe una duración establecida para cada fase ni un calendario que permita determinar cuándo alguien debería haber llegado a la aceptación.

Cuáles son las 5 fases del duelo

El modelo de Kübler-Ross popularizó cinco respuestas emocionales:

  1. Negación.
  2. Ira.
  3. Negociación.
  4. Depresión.
  5. Aceptación.

El modelo apareció originalmente en 1969 en el contexto de personas que afrontaban enfermedades terminales. Con el tiempo se extendió ampliamente a la experiencia de quienes pierden a una persona cercana.

Una revisión crítica publicada en Frontiers in Psychology señala que presentar estas cinco etapas como una trayectoria universal puede resultar engañoso. La investigación contemporánea considera el duelo mucho más variable e individual.

1. Negación: cuando cuesta asumir lo ocurrido

La llamada fase de negación puede manifestarse como incredulidad, sensación de irrealidad, bloqueo o dificultad para integrar que la persona ha muerto.

No siempre significa negar conscientemente el fallecimiento. Después de una noticia inesperada, alguien puede comprender racionalmente lo sucedido y al mismo tiempo sentir que todavía no parece real.

También pueden aparecer momentos automáticos, como pensar durante unos segundos en llamar a la persona fallecida o esperar encontrarla en un lugar habitual.

Estas reacciones pueden formar parte de la adaptación inicial a una pérdida importante.

2. Ira: enfado, injusticia y búsqueda de responsables

El duelo puede incluir enfado dirigido hacia personas muy diferentes: profesionales sanitarios, familiares, uno mismo, las circunstancias del fallecimiento o incluso la propia persona que murió.

También puede existir una sensación general de injusticia: "¿por qué tenía que ocurrir?".

El NHS británico incluye la ira entre las emociones frecuentes después de una pérdida y señala que puede coexistir con culpa y otras reacciones intensas.

Sentir enfado no significa que la persona estuviera poco unida al fallecido ni que esté llevando mal el duelo.

3. Negociación: los pensamientos de "y si..."

La negociación suele describirse mediante pensamientos hipotéticos sobre lo que podría haber ocurrido de otra manera.

Pueden aparecer ideas como:

  • "Si hubiéramos ido antes al médico..."
  • "Si hubiera estado allí..."
  • "Ojalá hubiera dicho aquello..."
  • "¿Y si hubiéramos tomado otra decisión?"

En esta etapa conceptual suelen mezclarse deseo de cambiar lo irreversible, culpa y búsqueda de explicaciones.

Estos pensamientos pueden repetirse especialmente cuando el fallecimiento fue repentino o quedaron asuntos pendientes. No constituyen una fase que necesariamente tenga que aparecer.

4. Depresión: tristeza y conciencia de la pérdida

En el modelo de las cinco fases, la palabra depresión describe un periodo de tristeza profunda al hacerse más evidente la ausencia de la persona fallecida.

Puede haber llanto, falta de energía, problemas de concentración, alteraciones del sueño, menor interés por actividades habituales o necesidad de estar a solas.

Esto no significa automáticamente que exista un trastorno depresivo. El duelo normal puede producir tristeza intensa y otros síntomas que se parecen a los de una depresión clínica.

Si el sufrimiento es muy intenso, persiste, impide mantener las actividades básicas o preocupa a la propia persona o a su entorno, resulta adecuado consultar con un profesional sanitario o de salud mental.

5. Aceptación: aprender a vivir con la ausencia

Aceptación no significa dejar de echar de menos a alguien, aprobar lo que ocurrió ni olvidar a la persona fallecida.

Se refiere más bien a integrar progresivamente la realidad de la pérdida y encontrar una forma de continuar con la vida en la que esa persona ya no está físicamente presente.

Los recuerdos pueden seguir provocando tristeza incluso muchos años después. Fechas señaladas, aniversarios, lugares, canciones o acontecimientos familiares pueden reactivar temporalmente emociones intensas sin que eso signifique que el proceso haya retrocedido.

¿Las cinco fases del duelo ocurren en este orden?

No necesariamente.

Este es uno de los puntos más importantes para interpretar correctamente el modelo. El NHS señala expresamente que una persona puede no experimentar todas las fases, que estas pueden aparecer en un orden diferente y que no se pasa de una a otra de manera fluida.

La American Psychological Association también advierte que no debe esperarse que todas las personas atraviesen fases progresivas de duelo.

Una revisión sistemática sobre la presentación de las cinco fases concluyó que mostrarlas como la única manera normal de vivir un duelo puede hacer que algunas personas sientan erróneamente que están afrontando mal su pérdida.

Por tanto, resulta más preciso utilizar las cinco fases como una forma conocida de describir algunas reacciones posibles, no como un itinerario psicológico obligatorio.

Cuánto dura cada fase del duelo

No existe una duración científicamente establecida para la negación, la ira, la negociación, la depresión o la aceptación.

No puede afirmarse, por ejemplo, que la negación dure dos semanas o que la aceptación deba aparecer después de seis meses. Una misma emoción puede durar horas, aparecer durante semanas, desaparecer y regresar posteriormente.

Además, las distintas experiencias pueden solaparse. Alguien puede estar adaptándose a su nueva vida y, al mismo tiempo, sentir ira o tristeza intensa en determinados momentos.

Cuánto dura un duelo

Tampoco existe un tiempo universal para completar un duelo.

La American Psychological Association explica que adaptarse a la muerte de una persona cercana puede llevar meses o alrededor de un año en muchos casos, pero subraya que no existe una duración normal única del duelo.

Factores que pueden influir en el proceso incluyen:

  • la relación con la persona fallecida;
  • las circunstancias de la muerte;
  • si el fallecimiento fue esperado o repentino;
  • la edad de la persona fallecida y de quien atraviesa el duelo;
  • el apoyo familiar y social;
  • pérdidas anteriores;
  • responsabilidades familiares o económicas posteriores;
  • circunstancias culturales y religiosas.

El paso del tiempo tampoco implica olvidar. La intensidad del sufrimiento suele cambiar, mientras la relación con el recuerdo de la persona fallecida puede continuar durante toda la vida.

¿Cuándo un duelo se considera prolongado?

La existencia de tristeza después de meses no significa por sí misma que exista un trastorno.

El DSM-5-TR de la American Psychiatric Association incluye el trastorno de duelo prolongado y establece que, en adultos, el fallecimiento debe haber ocurrido al menos 12 meses antes para poder realizar ese diagnóstico. En niños y adolescentes establece un mínimo de 6 meses.

El criterio temporal por sí solo tampoco basta. Deben existir reacciones de duelo intensas y clínicamente significativas que produzcan un deterioro importante del funcionamiento y que superen lo esperable según el contexto cultural, social o religioso de la persona.

Por tanto, cumplir un año desde un fallecimiento no significa que el duelo deba haber terminado ni que continuar sintiendo tristeza sea automáticamente patológico.

Reacciones frecuentes durante un duelo

El duelo puede manifestarse de formas mucho más amplias que las cinco categorías del modelo de Kübler-Ross.

Pueden aparecer:

  • tristeza;
  • añoranza intensa;
  • incredulidad;
  • ansiedad;
  • enfado;
  • culpa;
  • alivio, especialmente después de enfermedades prolongadas;
  • cansancio;
  • dificultades para dormir;
  • cambios en el apetito;
  • problemas de concentración;
  • necesidad de hablar repetidamente sobre la persona fallecida;
  • necesidad de evitar temporalmente determinados recuerdos.

Algunas personas experimentan emociones muy intensas desde el principio. Otras funcionan de manera relativamente normal durante los primeros días y empiezan a sentir la pérdida con más fuerza posteriormente.

No existe una única reacción correcta.

El duelo puede ir y venir

Los modelos contemporáneos del duelo tienden a describirlo como un proceso más dinámico que una sucesión de etapas.

Una persona puede pasar momentos muy centrados en la pérdida y otros dedicados a reorganizar su vida cotidiana: trabajar, cuidar a sus hijos, resolver trámites, recuperar actividades o establecer nuevas rutinas.

Ambas cosas pueden coexistir. Poder disfrutar temporalmente de una actividad no significa haber olvidado a la persona fallecida, del mismo modo que experimentar una nueva oleada de tristeza meses después no significa haber regresado al comienzo.

Cuándo puede ser útil pedir ayuda psicológica

No toda persona en duelo necesita terapia psicológica. El apoyo de familiares, amistades y otras personas cercanas puede ser suficiente durante un proceso normal de adaptación.

Puede ser recomendable buscar ayuda profesional cuando el sufrimiento resulta difícil de manejar, existe un deterioro importante y persistente en la vida cotidiana o la persona siente que necesita apoyo especializado para afrontar la pérdida.

La APA señala que quienes presentan un duelo severo y persistente o dificultades importantes para realizar sus actividades cotidianas pueden beneficiarse de la ayuda de un profesional de salud mental.

Si aparecen pensamientos de suicidio, intención de hacerse daño o una situación inmediata de riesgo, debe buscarse ayuda urgente a través de los servicios de emergencia o sanitarios correspondientes.

Cómo entender las cinco fases sin convertirlas en reglas

Las cinco fases siguen siendo conocidas porque ofrecen palabras sencillas para algunas experiencias que pueden aparecer durante un duelo. El problema surge cuando se interpretan como una prueba que debe superarse en determinado orden.

Es posible:

  • no experimentar alguna de las cinco fases;
  • sentir varias simultáneamente;
  • volver a experimentar una emoción meses después;
  • aceptar la realidad del fallecimiento y continuar sintiendo tristeza;
  • tener días relativamente buenos durante las primeras semanas;
  • necesitar mucho más tiempo que otra persona cercana.

Ninguna de estas situaciones permite concluir por sí sola que alguien esté afrontando incorrectamente una pérdida. La evolución debe entenderse teniendo en cuenta la intensidad de las reacciones, su impacto sobre la vida cotidiana y el contexto particular de cada persona.

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son las 5 fases del duelo?
Las cinco fases descritas en el modelo de Kübler-Ross son negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Actualmente se consideran una descripción posible de algunas experiencias de duelo, no etapas obligatorias que todas las personas atraviesen.
¿Las fases del duelo ocurren siempre en el mismo orden?
No. Una persona puede experimentar las fases en otro orden, sentir varias al mismo tiempo, repetir algunas o no experimentar determinadas fases. Las fuentes clínicas actuales desaconsejan entenderlas como una secuencia universal.
¿Cuánto dura cada fase del duelo?
No existe una duración establecida para cada fase. Una reacción puede aparecer durante horas o semanas, desaparecer y volver posteriormente. No hay un calendario científico que permita asignar un número concreto de días o meses a cada etapa.
¿Cuánto tiempo dura normalmente el duelo?
No existe una duración normal única. La American Psychological Association señala que adaptarse a una pérdida puede llevar meses o alrededor de un año para muchas personas, pero cada proceso es diferente y continuar sintiendo tristeza después de ese tiempo no implica automáticamente un trastorno.
¿Cuándo se considera que existe un duelo prolongado?
El DSM-5-TR establece para el trastorno de duelo prolongado un mínimo de 12 meses desde la muerte en adultos y de 6 meses en niños y adolescentes. Además del tiempo transcurrido, deben existir síntomas intensos y clínicamente significativos que provoquen deterioro y excedan las normas culturales, sociales o religiosas aplicables.
¿La aceptación significa dejar de echar de menos a la persona fallecida?
No. La aceptación suele entenderse como integrar la realidad de la pérdida y aprender a continuar con la vida. Es posible aceptar un fallecimiento y seguir sintiendo tristeza, añoranza o emociones intensas en determinados momentos.
Redacción de Portal Funerario

Escrito por

Redacción de Portal Funerario

Redacción

“” Cómo citar este artículo

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Redacción de Portal Funerario. (2026, septiembre 10). Las 5 fases del duelo: cómo se viven y cuánto duran. Portal Funerario. https://portalfunerario.com/fases-del-duelo

¿Tienes una consulta sobre el portal?

Escríbenos para señalar un error o sugerir un tema. No gestionamos servicios funerarios.

Contactar